Economía

Durante más de 2.000 años la economía china operó bajo un tipo de sistema feudal; la tierra estaba concentrada en las manos de un grupo relativamente pequeño de terratenientes cuyo medio de vida dependía de las rentas de sus campesinos arrendatarios. A esa carga que soportaban los campesinos había que añadir los impuestos agrícolas por parte del gobierno imperial y lo imprevisible de las cosechas que estaban sujetas a sequías e inundaciones periódicas. En estas condiciones, la agricultura se mantuvo infradesarrollada, organizada en pequeñas unidades, donde se utilizaban métodos primitivos para garantizar una subsistencia básica.

El fin de las guerras del Opio en 1860, inició formalmente un periodo de penetración occidental de China desde los puertos costeros, en los que la presencia occidental se había establecido bajo tratados diplomáticos impuestos. Se construyeron ferrocarriles y autopistas, y se comenzó un cierto desarrollo industrial. Toda esta actividad tuvo, sin embargo, un impacto menor sobre el conjunto de la economía china, puesto que China estaba repartida en varias esferas de influencia controladas por potencias coloniales en competencia por ampliar su área de dominio.